La neuropsicología y la toma de decisiones en el Consejo.
- Pedro Gato Andeyro
- 3 mar 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 29 jul 2025

La calidad de las decisiones que se toman en los consejos de administración es crítica para la sostenibilidad y el crecimiento de las organizaciones. Sin embargo, la toma de decisiones no es un proceso puramente racional. La neuropsicología, que estudia cómo el cerebro procesa la información, gestiona el riesgo y maneja la presión, ofrece herramientas clave para optimizar el desempeño de los Consejos de Administración y mitigar sesgos que pueden comprometer la objetividad y la estrategia.
En este artículo exploramos algunas aplicaciones prácticas de la neuropsicología en la implantación de las Mejores Prácticas de Buen Gobierno Corporativo, como consecuencia de nuestra experiencia asesorando a numerosos Consejos, junto con algunas de las técnicas concretas que la neuropsicología nos ofrece para mejorar la efectividad de los consejos:
1. Gestión de Sesgos Cognitivos: Decisiones Más Objetivas
Los consejeros, como cualquier ser humano, están sujetos a sesgos inconscientes que pueden afectar la evaluación de riesgos y oportunidades. Algunos de los más frecuentes en el entorno corporativo son:
Sesgo de confirmación: Tendencia a buscar información que respalde opiniones previas, ignorando datos contradictorios.
Exceso de confianza: Sobreestimar la precisión del propio juicio, lo que puede llevar a la toma de decisiones precipitada.
Pensamiento de grupo: Evitar la confrontación para mantener la armonía, reduciendo la diversidad de perspectivas.
La técnica que nos ofrece la neuropsicología para mejorar la toma de decisiones es el Red Teaming, metodología utilizada en entornos militares y empresariales, en la que se asigna a un grupo de consejeros la tarea de desafiar de manera estructurada las decisiones propuestas. Esto obliga al consejo a evaluar sus hipótesis desde múltiples ángulos, fortaleciendo la solidez del análisis y reduciendo la influencia de sesgos.
2. Optimización del Proceso de Toma de Decisiones: Mayor Calidad en el Debate
El modo en que el cerebro procesa la información influye en la calidad de las deliberaciones. Diversos estudios en neurociencia han demostrado que la toma de decisiones mejora cuando se introducen pausas para la reflexión y el procesamiento de información.
La técnica que aporta la neuropsicología para mejorar la calidad del debate es la técnica de los 10 minutos, que consiste en introducir pausas breves en reuniones clave para permitir que los consejeros reflexionen antes de tomar decisiones finales. Estas pausas activan la red de modo predeterminado en el cerebro, favoreciendo una evaluación más objetiva y reduciendo la influencia del estrés o la presión del momento.
3. Liderazgo y Dinámica del Consejo: Fomentar un Debate Más Equilibrado
El liderazgo dentro del consejo no solo se basa en conocimientos técnicos, sino también en la capacidad de gestionar las interacciones humanas. La neurociencia ha demostrado que los equipos funcionan mejor cuando se minimizan las amenazas percibidas y se fomenta un entorno de confianza.
Con el objetivo de mantener un debate equilibrado en las reuniones del Consejo, la neuropsicología aporta el modelo SCARF, (Status, Certainty, Autonomy, Relatedness, Fairness), desarrollado por el neurocientífico David Rock, que contribuye a mejorar la dinámica en el debate del Consejo, al considerar cinco factores que influyen en la percepción de seguridad y colaboración:
Status: Garantizar que todas las voces sean escuchadas sin dominancia de unos pocos.
Certainty: Proporcionar claridad en la agenda y el proceso de decisión.
Autonomy: Permitir a los consejeros expresar sus puntos de vista sin presión o sesgos.
Relatedness: Fomentar relaciones de confianza dentro del consejo.
Fairness: Asegurar que los procesos de toma de decisiones sean percibidos como justos y transparentes.
4. Gestión del estrés y la fatiga: Mantener la claridad mental
Las decisiones estratégicas se toman frecuentemente bajo presión, lo que puede llevar a fatiga cognitiva y menor capacidad de juicio. La neurociencia ha identificado estrategias que ayudan a mantener la concentración y reducir el impacto del estrés en la toma de decisiones.
Un ejercicio simple pero eficaz para reducir el estrés antes de una reunión o decisión clave es la respiración 4-7-8, que consiste en inhalar aire por la nariz durante 4 segundos, mantener la respiración durante 7 segundos y exhalar lentamente por la boca durante 8 segundos. Este proceso activa el sistema nervioso parasimpático, reduciendo la respuesta al estrés y permitiendo una mayor claridad mental en momentos críticos.
En definitiva, la neuropsicología aporta tres contribuciones clave que pueden transformar la eficacia de un consejo de administración:
Optimiza la gestión del riesgo y la incertidumbre: Comprender cómo el cerebro evalúa riesgos y toma decisiones bajo presión permite estructurar debates más objetivos, minimizando la influencia de sesgos cognitivos.
Refuerza la cohesión y efectividad en las dinámicas del consejo: La toma de decisiones no solo depende de la información disponible, sino también de la calidad de la interacción entre los miembros del Consejo.
Facilita herramientas prácticas que fortalecen la solidez del análisis estratégico evitando decisiones impulsivas o basadas en elementos emocionales, y contribuyen a generar entornos en los que las ideas se expresan sin barreras, fomentando debates más abiertos y productivos.
Entrenar estas perspectivas neurocientíficas en el Sistema de Gobierno Corporativo permite a los consejos operar con mayor claridad, equilibrio y capacidad de adaptación en entornos complejos, mejorar su proceso de toma de decisiones en momentos de incertidumbre o bajo presión, y crear valor real para sus compañías.




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