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No es el mercado, es tu decisión.


A lo largo de más de una década acompañando a directivos en procesos de búsqueda y transición hacia posiciones de Alta Dirección, hemos comprobado que estos periodos de cambio no son una excepción ni un síntoma de debilidad, sino una fase natural en carreras largas, exigentes y de alto impacto. Bien gestionados, estos momentos suelen convertirse en puntos de inflexión especialmente valiosos.


El primer error habitual es pensar que el mercado valora la trayectoria en sí misma. La experiencia solo adquiere sentido cuando se traduce en capacidad de generar valor futuro. Reformular la propuesta profesional implica pasar de describir lo que se ha hecho a explicar con claridad qué problemas se saben resolver hoy y en qué contextos esa experiencia resulta diferencial.


Igualmente relevante es definir desde qué rol se desea aportar valor. No es lo mismo liderar operaciones, pilotar transformaciones, escalar negocios, contribuir desde un consejo o acompañar como asesor. La falta de claridad en este punto suele conducir a procesos largos, oportunidades mal alineadas y decisiones que no se sostienen en el tiempo.


En los niveles de Alta Dirección, la mayoría de las oportunidades no se publican ni se gestionan de forma transaccional. Surgen de conversaciones de confianza, de referencias sólidas y de relaciones construidas a lo largo del tiempo. Entender que el proceso es relacional, y no meramente competitivo, especialmente en este momento vital, cambia por completo la forma de abordarlo.


La transición profesional exige también una gestión disciplinada del tiempo. Alternar reflexión estratégica, activación de la red y posicionamiento profesional es clave. La hiperactividad sin foco, tan frecuente en estas etapas, genera desgaste, pero no necesariamente avance.


Otro factor crítico es la narrativa del cambio. Explicar una transición con serenidad, coherencia y propósito transmite madurez y control de la situación. Cuando el relato está bien construido, deja de ser una justificación y se convierte en una declaración de dirección profesional.


La red de contactos, a este nivel, debe activarse desde la conversación y la aportación de valor, no desde la petición directa. Compartir visión, escuchar activamente y ofrecer criterio suele abrir más puertas que solicitar explícitamente una oportunidad. La reciprocidad precede siempre a la propuesta.


Además, cada vez es más frecuente que las siguientes etapas profesionales adopten formatos distintos al rol ejecutivo tradicional. Consejos de Administración, advisory boards, posiciones interinas, proyectos estratégicos o actividades de mentoring pueden ser tanto un puente como un destino plenamente válido, si están alineados con el propósito profesional.


El encaje cultural y humano merece la misma atención que el reto o la posición. A partir de cierto nivel, el cómo se trabaja, los valores reales de la organización y la calidad del equipo determinan el impacto y la satisfacción mucho más que el propio cargo.


Invertir en pensamiento, y no solo en visibilidad, es otro elemento diferenciador. Leer, escribir, compartir criterio o participar en debates relevantes ayuda a ordenar ideas, reforzar credibilidad y proyectar una identidad profesional sólida y coherente con la etapa vital.


Por último, ninguna transición es únicamente profesional. El cambio afecta a la identidad, al ritmo de vida y al equilibrio personal. Cuidar la salud, mantener rutinas y preservar espacios de reflexión es lo que permite tomar decisiones con perspectiva y no desde la urgencia.


Las transiciones bien gestionadas no solo abren nuevas oportunidades. Permiten redefinir el impacto, el sentido y la contribución de la siguiente etapa profesional. Desde nuestra experiencia, quienes afrontan este proceso con método, claridad y apertura suelen salir fortalecidos.


Si estás en un momento de cambio, no lo vivas como un paréntesis incómodo, sino como una oportunidad estratégica. Parar, pensar y decidir con criterio es, muchas veces, el primer paso hacia el mejor proyecto de tu vida profesional.

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