El espejo incómodo
- Pedro Gato Andeyro
- 6 oct 2025
- 3 Min. de lectura

Todo líder necesita tener cerca a alguien que le haga mirarse en el espejo incómodo. Ese que no adula, no distorsiona ni maquilla la realidad, sino que devuelve una imagen fiel, a veces cruda, de cómo se ejerce el liderazgo, cómo se toman las decisiones y cómo funciona la empresa.
Para el Consejo de Administración, el espejo incómodo es la evaluación independiente, un ejercicio de madurez que invita a detenerse, observarse y aceptar las crudas realidades que a menudo se prefieren ignorar. Solo a partir de ese reconocimiento honesto, comienza el verdadero proceso de mejora y fortalecimiento del Sistema de Buen Gobierno Corporativo.
La evaluación independiente del Consejo no es una moda ni una obligación regulatoria. Es un acto de responsabilidad institucional que diferencia a las organizaciones que aprenden, de las que se repiten. Mirarse en el espejo incómodo exige coraje ya que, solo confrontando las disfunciones, los sesgos o las carencias del propio Sistema de Gobierno Corporativo, se puede evolucionar hacia un Consejo más eficaz, estratégico y cohesionado.
En un entorno en el que los inversores valoran tanto la solidez financiera como la calidad del Sistema de Gobierno Corporativo, la eficacia del Consejo se ha convertido en un activo estratégico. La confianza del mercado ya no se gana solo con resultados. Se construye con transparencia, rigor y capacidad de supervisión. La evaluación independiente permite identificar las fortalezas y debilidades del Consejo, ajustar su composición, mejorar sus dinámicas de funcionamiento, y asegurar un liderazgo preparado para responder a los desafíos de sostenibilidad, transformación digital, gestión del talento y sucesión.
Desde nuestra experiencia, sabemos que la clave del éxito de una evaluación independiente reside en la aplicación de una metodología contrastada, que combine profundidad analítica, confidencialidad y visión práctica, junto con la experiencia de haberlo llevado a cabo en numerosas ocasiones, en Consejos de compañías muy diferentes.
Una metodología rigurosa convierte la evaluación en una herramienta estratégica. Permite diagnosticar con precisión la efectividad del Consejo, compararla de forma unívoca con estándares internacionales, y traducir las conclusiones en planes de acción que generen cambios tangibles. En Syntagma Partners, acompañamos a los Consejos en este proceso de reflexión y mejora, ayudándoles a transformar la crítica constructiva en ventaja competitiva.
La evaluación independiente aporta una mirada externa y objetiva, que va más allá del cumplimiento formal. Es, en el fondo, un mecanismo de aprendizaje organizativo. Cuando el Consejo asume la evaluación como parte de su cultura, se abren espacios para la autocrítica constructiva, la renovación de liderazgos y la mejora continua. Esa práctica, sostenida en el tiempo, se traduce en Consejos con una mayor capacidad de visión estratégica, con un mejor criterio informado y con mayor capacidad de anticipación.
El impacto final se percibe en la cuenta de resultados. Las empresas con Consejos que se evalúan periódicamente muestran una mayor agilidad en la toma de decisiones, una mejor gestión de riesgos y una mayor credibilidad ante sus accionistas y reguladores. En consecuencia, reducen su exposición al riesgo reputacional y fortalecen la confianza del mercado, factores que inciden directamente en el valor percibido por los inversores.
En definitiva, la evaluación independiente del Consejo es el espejo incómodo pero necesario. El que obliga a ver lo que se evita, el que incomoda para mejorar. Mirarse en el espejo incómodo no es una opción, sólo hay que decidir cuándo hacerlo. Cuanto antes, mejor.




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